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  • Club de lectura: Detectives victorianas

    Club de lectura: Detectives victorianas

    07 / 05 / 2026

    El pasado 7 de mayo celebramos una nueva sesión de nuestro club de lectura en Libros El Laberinto, dedicada en esta ocasión a Detectives victorianas: Las pioneras de la novela policíaca, la antología editada por Michael Sims que rescata algunas de las primeras investigadoras de la literatura criminal entre finales del siglo XIX y comienzos del XX.

    A lo largo del encuentro nos adentramos en once relatos publicados entre 1864 y 1915, descubriendo personajes como Lovelock Brooke, Dorcas Dene o Lady Molly, mujeres que, en plena época victoriana, rompieron con los límites impuestos a su tiempo para ocupar un espacio poco habitual entonces: el de la investigación y la resolución de crímenes.

    Uno de los aspectos más comentados durante la sesión fue precisamente el carácter adelantado de estas protagonistas, cuya inteligencia, autonomía y capacidad deductiva contrastan con la imagen tradicional de la mujer en la sociedad victoriana. La lectura permitió reflexionar no solo sobre el nacimiento de la novela policíaca escrita por mujeres, sino también sobre la manera en que muchas de estas autoras quedaron relegadas con el paso del tiempo frente a nombres hoy universalmente reconocidos como Arthur Conan Doyle.

    Entre los relatos que suscitaron mayor interés se encontraron “El brazo largo”, de Mary E. Wilkins, especialmente valorado por la construcción de su intriga y por el papel activo de su protagonista, y “La aventura de la anciana quisquillosa”, de Grant Allen, que destacó por la agudeza y originalidad de su planteamiento.

    La conversación derivó también hacia la evolución posterior del género detectivesco y la influencia que estas pioneras ejercieron, de forma más o menos visible, en muchas figuras femeninas de la literatura criminal contemporánea.

    El formato cercano del club favoreció, una vez más, el intercambio de impresiones entre los asistentes, que compartieron lecturas, interpretaciones y recomendaciones en torno a una obra que permitió redescubrir una parte menos conocida de la tradición policíaca victoriana.

    Una sesión marcada por el misterio, la reivindicación literaria y el redescubrimiento de unas voces que, durante demasiado tiempo, permanecieron en la sombra.

  • Club de lectura: Mathilda

    Club de lectura: Mathilda

    23 / 04 / 2026
    El jueves 23 de abril celebramos una nueva sesión de nuestro club de lectura, en esta ocasión dedicada a Mathilda, de Mary Shelley, en un encuentro que quiso hacerse coincidir, de forma muy significativa, con el Día del Libro.

    La sesión reunió a un grupo de unas diez personas, entre socios y asistentes no vinculados a la asociación que quisieron sumarse a la actividad, algo que enriqueció especialmente la conversación y aportó miradas muy diversas sobre una obra tan singular como poco frecuentada.

    A lo largo del encuentro fuimos adentrándonos en una novela de gran intensidad emocional, comentando no solo sus temas —la soledad, la culpa, la pérdida o el desgarro íntimo—, sino también la sorprendente modernidad de una escritura que, pese a haber permanecido durante tanto tiempo en un segundo plano dentro de la obra de su autora, sigue revelándose profundamente viva.

    Uno de los aspectos más interesantes de la sesión fue la calidad de las intervenciones. Surgieron aportaciones muy valiosas por parte de los asistentes, que abordaron la obra desde perspectivas muy distintas: su dimensión romántica, su trasfondo biográfico, la construcción del dolor en el relato o el lugar que Mathilda ocupa dentro del universo literario de Mary Shelley. Ese intercambio convirtió la sesión en una conversación especialmente rica, donde la lectura compartida fue creciendo a partir de las interpretaciones de unos y otros.

    La coincidencia con el Día del Libro dio además al encuentro un carácter particularmente simbólico. Hubo algo muy apropiado en celebrar esa fecha precisamente alrededor de una mesa de lectores, haciendo de la conversación literaria una forma de conmemoración.

    Como en otras sesiones, el formato reducido favoreció un diálogo cercano, permitiendo que cada intervención encontrara su espacio y que la discusión se desarrollara con naturalidad, entre el análisis literario y el intercambio de impresiones personales.

    La valoración de la actividad fue muy positiva, destacando especialmente la calidad del debate generado. Una nueva sesión que confirmó, una vez más, el club de lectura como uno de esos espacios donde la literatura no solo se lee, sino que se piensa y se vive en común.