14/03/2026
Hoy hemos realizado la ruta literaria Memorias del señor Juan de Trillo y Borbón, un recorrido por el centro histórico de Jerez inspirado en el singular diario que este jerezano comenzó a escribir en 1759 y en el que fue dejando constancia de los sucesos que marcaron la vida de la ciudad durante el siglo XVIII y comienzos del XIX.
En total participaron treinta y tres personas, entre socios y asistentes habituales de nuestras actividades. Aunque el frío aún no ha terminado de marcharse, la primavera empieza ya a asomar en la ciudad y acompañó el recorrido con una mañana clara que permitió caminar con comodidad por las calles del centro histórico.
La respuesta inicial del público fue algo más contenida de lo habitual, en parte porque el libro de Trillo y Borbón no es una obra muy conocida fuera de los ámbitos especializados. Sin embargo, precisamente ese carácter poco frecuentado del texto fue una de las sorpresas de la jornada. Muchos de los asistentes terminaron el recorrido comentando la cantidad de curiosidades y episodios que habían descubierto sobre la historia de Jerez a través de estas páginas.
Las Memorias de Trillo y Borbón no son una obra literaria ni una crónica pensada para publicarse. Son, ante todo, un diario de sucesos escrito por un vecino atento a lo que ocurría a su alrededor. Incendios, ejecuciones, epidemias, derrumbes, celebraciones públicas o acontecimientos cotidianos aparecen anotados con una precisión casi administrativa. Sin pretenderlo, aquel cuaderno se convirtió con el tiempo en una de las fuentes más valiosas para asomarse a la vida real de la ciudad en aquella época.
A lo largo del recorrido fuimos deteniéndonos en algunos de los lugares donde estos hechos tuvieron lugar, lo que permitió reconstruir una imagen muy distinta del Jerez histórico: una ciudad donde la justicia se ejercía públicamente, donde los castigos tenían una función ejemplarizante y donde los grandes acontecimientos convivían con los pequeños sucesos de la vida cotidiana.
La experiencia volvió a demostrar hasta qué punto la literatura —incluso cuando no nace con intención literaria— puede convertirse en una forma privilegiada de recorrer la ciudad. En el caso de Trillo y Borbón, su diario nos permite escuchar una voz directa del pasado y descubrir un Jerez que rara vez aparece en los manuales de historia: el de la vida diaria, el de la gente común y el de los acontecimientos que, de no haber sido anotados, probablemente se habrían perdido para siempre.
La actividad fue muy bien recibida por los participantes, que valoraron especialmente la posibilidad de acercarse a un texto poco conocido y de recorrer la ciudad desde una perspectiva diferente, donde cada calle y cada plaza guardan historias que aún esperan ser contadas.
